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Dentro del ciclo de catas con D.O. organizado por el hotel Hostal Sport

Descubrimos el poder de los vinos de la D.O. Alella

Seis vinos: 3 blancos, dos cavas y un dulce, presentados por la sommelier Clara Antúnez; con los que tomar perspectiva sobre la D.O. Alella; una de las 12 denominaciones de vino catalanas. La D.O Alella hace del vino blanco y de su uva blanca su bandera y de sus delicados y frágiles caldos, macerados a la vera del mar y en una tierra con pocos nutrientes, su gran valor añadido. Los hemos probado en la última cata del ciclo D.O Catalanas organizada por otro emblemático establecimiento, el hotel Hostal Sport, en la cuna del Priorat, Falset. Un maridaje casi perfecto.

Cuando hablamos de la Denominación de Origen de Alella, hablamos de vinos preferentemente blancos, a pesar de ser Cataluña tierra de tintos. La D.O Alella, situada apenas a 15 minutos de Barcelona es cuna de blancos. Una tierra peculiar, que abarca tanto comarcas del Vallés como del Maresme, bañada en parte por el mar y que da como resultado unos vinos muy frágiles, delicados y sensibles que la sommelier Clara Antúnez conoce muy bien.

Seis de ellos protagonizaron la última cata organizada por el Hotel Hostal Sport donde descubrimos cómo de especial se puede ser con el trabajo y la paciencia del vinicultor y el cobijo de la tierra. El vino Marquès d’Alella fue el encargado de abrir la cata: un vino ligero, fácil de tomar, sin pretensiones y por ello de los preferidos en la Barcelona de antaño.

Clara Antúnez logró dar forma a la fisonomia de esta denominación de origen aportando una segunda opción nada desdeñable, más bien todo lo contrario, sorprendente, el Marfil Blanc de Alella Vinícola, mucho más cremoso, con gusto en boca; sin embargo, el que más respuesta generó fue quizás una pequeña joya, el Bouquet d’A Blanc+ de Bouquet d’Alella, un vino ecológico compuesto por uva blanca más garnacha blanca, procedente de una bodega abierta por dos hermanos en el año 2010.

El salto a los espumosos era inevitable, empezando por uno muy marino y delicado, el Titiana Pansa Blanca Brut. Marquès d’Alella, ahora perteneciente a la Familia Reventòs;  donde la presencia del azúcar le aportaba una frescura adictiva, Le siguió el cava Mirgin de Alta Alella, muye special y procedente también de la agricultura ecológica. Un paseo por la extensión de esa tierra vinícola, vecina de Barcelona, que concluyó con una sorpresa el Dolç Mataró, repitiendo procedencia de Alta Alella; un vino tinto dulce ecológico, elaborado con uva de la variedad autóctona de Mataró (la capital de la comarca), de color cereza intenso y un gusto tan igual de intenso y gustoso que sabe a poco. Y todo ello, en medio del Priorat... pero esa es otra historia.

 

Imagen de la CATA D.O. ALELLA, dentro del ciclo de catas de 12 D.O catalanes, firmada por Ruth Troyano en el Hotel Hostal Sport.

Beatriz Rodríguez
05/03/2015