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Marta Cid, gerente del restaurante La Mar Salada en La Barceloneta, Barcelona

"Tenemos una cocina diferente al lado del mar"

De la ilusión de sus abuelos -tener un restaurante en pleno paseo de la Barceloneta- al sueño hecho realidad de su nieta: crear un local propio que se diferenciara del resto de establecimientos de la zona. ‘La Mar Salada’ es el anclaje perfecto de una familia de hosteleros -la quinta generación ya- que ha hecho de la creatividad en la cocina un negocio que ahora cumple 100 años. 

Sí. El momento clave fue aparecer en el New York Times. Era el año 2009, los inicios de la crisis; acabábamos de completar la reforma del local y, junto a Marc Singla, estábamos incorporando nuevas tapas y platos a la carta, siempre con sabor marinero pero con el toque de autor de Singla. Y entonces sucedió”. Marta Cid, propietaria y gerente de La Mar Salada, recuerda con satisfacción como el esfuerzo puesto durante tres años en transformar el restaurante ‘La Mar Salada’, que hasta entonces gestionaban sus abuelos, se vió recompensando un domingo de abril. “No sabíamos nada. Nos llamaron y nos dijeron que un crítico del New York Times había comido en nuestro establecimiento, que le había gustado mucho y que saldríamos en un reportaje que el New York Times preparaba sobre Barcelona”. Lo que cautivó el paladar del periodista no fue otra cosa que el ‘Arroz de Montaña’, un plato salido de las manos del emblemático chef catalán, Marc Singla y con el que ‘La Mar Salada’ iniciaba un recorrido transgresor en los fogones. “Comer un arroz de montaña, elaborado con conejo, caracoles y setas, en la playa... -describe divertida Cid- es ir un poco contracorriente ¿no?”. Así lo debieron pensar también los clientes que, absortos ante las sútiles diferencias que encerraba la carta de este restaurante familiar, repetían, haciendo del boca oreja la mejor publicidad para este restaurante ubicado en el mítico barrio de La Barceloneta.

Trayectoria familiar
Hija, nieta y bisnieta de restauradores, Marta y su marido, el repostero Albert Enric, tuvieon que aprender todo sobre la marcha cuando, hace ya seis años, se pusieron al frente de ‘La Mar Salada’. Dedicaron tiempo a la gestión, la organización, la búsqueda de material y proveedores y todo sin apenas rodaje. “Queríamos algo diferente, distinguirnos del resto de restaurantes de la zona. Así que hablamos con mis abuelos que habían llevado la gestión hasta entonces para iniciar esta nueva etapa. Claro que pensábamos continuar con la línea marinera pero con un toque más nuestro”, señala Cid. Comenzaron por la decoración: líneas limpias, colores suaves, adiós a los recargados.

“Nos inspiramos en Cadaqués. Queríamos algo más fresco, propìo, marinero... Lo hicimos todo nosotros. No fue necesario que entrara ningún decorador”. Marc Singla trajo la libertad a los fogones y a Albert que se centró en crear una repostería de vanguardia. “Fue una suerte para nosotros. Marc y Albert han hecho un tándem espectacular en la cocina. Las tapas arrasaban y sus menús, premiados y reconocidos por la crítica, son un éxito. “Hemos creado algo que tanto Albert como yo buscábamos cuando salíamos a comer”, concluye sin dejar de sonreir.

Beatriz Rodríguez
31/03/2011